7 sellos

LA MEDIDA DEL TIEMPO EN LA PROFECÍA BÍBLICA

No sé cómo logré ordenar este librito y escribirlo en tan pocos días. Solamente sé que el Dios Altísimo en Cristo Jesús que me hizo ese llamado sobrenatural el lunes 10 de agosto de 1987 a Hrs. 17:00:00 en Bolivia (24:00:00 IDST,21:00:00 GMT), ¡pudo ayudarme! Él me ha estado despertando cada mañana muy de madrugada y de forma sobrenatural, siempre con una alabanza mesiánica hebrea retumbando suavemente en mi interior. Debe ser porque todo este librito está relacionado con Jerusalén, Israel y el pueblo de la promesa. Tengo mucho gozo. Me encuentro cansado y muy adolorido de la espalda. ¡Pero vale la pena! Han sido 4 días de fatigoso trabajo y mi mayor recompensa es saber que he servido a mi Dios amado. El lunes pasado, hace casi 4 días,muy temprano en la mañana, el Señor me hizo despertar con una alabanza en idioma hebreo, en la que solo podía reconocer el nombre de “Yerushalaim”. Simultáneamente, tuve una visión en que yo me encontraba en medio de judíos barbudos. Yo vestía camisa blanca y pantalón negro como ellos. Yo uso barba y en la visión me veía con ella bastante crecida pero muy bien cuidada. Ellos no se percataban de que yo no era judío. Me confundían con uno de ellos. Yo estaba en Israel, tratando de aprender hebreo. Mientras yo veía la visión, no podía creerlo. Yo decía en mi interior mientras miraba todo aquello: “¿Cómo voy a aprender hebreo? ¡Conozco gente que ha estado muchos años viviendo en Israel y no lo ha logrado!”. En eso desperté. No puede ser, me dije. Asumí que me había imaginado todo, aunque aún despierto, yo seguía escuchando esa alabanza hebrea en mi interior. Rápidamente, me levanté y me puse a escribir este librito. La alabanza hebrea respecto de Jerusalén no cesaba de retumbar en mi interior. Como dos horas después, me llamó una de mis hermanas en carne, que sirve al Señor en la Obra que presido, para preguntarme respecto de unos trámites. Inmediatamente sentí contarle lo que me había pasado en la mañana sin obviar ningún detalle. Ella se quebrantó y yo también sentí un nudo en la garganta, cuando recién me percaté ¡que era lunes 14 de mayo de 2007! La visión y la música No había sido mi imaginación. Era verdad. Era el Señor Jesús que me hacía recordar que en febrero de 1989, estando en Jerusalén, donde había ido recién casado a un congreso evangélico, antes de que empezara siquiera a levantar mi ministerio en Bolivia, al orar en el púlpito para empezar a predicar en una congregación de judíos mesiánicos hispano-parlantes provenientes de América Latina, cuyo Pastor me había invitado apenas sin conocerme, una voz me dijo en mi interior, quedando yo atónito: “Te he traído a Jerusalén porque de Jerusalén saldrá mi Palabra”. Han pasado muchos años desde aquella vez. Nunca más he vuelto a ir para allá. Ahora, sé por el Espíritu que el tiempo de volver se acerca, porque allí también debo predicar el testimonio de Jesucristo que es el espíritu de la profecía (Apoc. 19:10). Sobretodo en estos días en que, conforme a la profecía de Isaías 28:14-23, varones burladores están gobernando al pueblo judío desde Jerusalén como capital del Estado de Israel, buscando paz y seguridad sin tomar en cuenta al Dios de Israel. Ellos han de firmar el Pacto Final de Paz y Seguridad con el nuevo Estado Palestino, el Mundo Árabe, bajo el yugo de las naciones de Occidente. Ese será el Día 1 de la Semana Setenta del Profeta Daniel (Daniel 9: 27). Es lo que Isaías llama el pacto con el Seol y convenio con la muerte. Es en ese tiempo, que el Señor promete poner en Sion , por fundamento, una piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable y promete que el que crea en ella no debe desmayar (Isaías 28: 16). Yo vi en una visión, esa piedra preciosa. Era un cubo gigantesco como de 10 mts. de altura. Yo estaba parado en la superficie superior. Sentía un poco de vértigo y lograba divisar desde esa altura un paisaje lleno de cerros al fondo y un valle donde se encontraba la piedra. Esta piedra era translúcida y podía ver en su interior. Sabía que era una piedra preciosa pero no podía identificarla. En eso, vi a una persona de mi familia, que me reservo el nombre, y le pedí que subiera, donde yo estaba parado, por unas escaleras en forma de espiral cuya cúspide no desembocaba en la parte superior del cubo, sino más bien, desembocaba en el vacío, al aire. Esta persona trató de subir, pero no pudo subir ni siquiera uno de los escalones y más aún desistió al ver que los últimos peldaños de la escalera no terminaban en la parte superior de la piedra. Yo le seguía insistiendo que suba, a lo que me dijo: “No puedo porque no creo”. Así el Señor Jesús me hizo entender que solamente los que creen como niños, estarán parados sobre la piedra, ¡la roca de los siglos! Solamente los que retengan el testimonio de Jesucristo podrán participar de las bodas del Cordero (Apoc. 19: 9,10). Al día siguiente de la visión, caminando por las calles de Cochabamba-Bolivia, ciudad donde ahora vivo, entré a una joyería que se me presentó en el camino. Allí, después de casi hora y media dentro de ella, pude reconocer por fin la piedra que yo había visto. ¡Había sido un diamante, el más barato de los diamantes porque no es de los más hermosos, como los otros que había visto en dicha joyería! El Señor Jesús me hizo entender, que en el sentido espiritual, es la razón, por la que lo desecharon los edificadores (1 Pedro 2:7). No en vano el profeta Isaías 53:2b, 3 nos enseña: “no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.” A mí no me importa lo que digan los edificadores. Al fin y al cabo ¡es un diamante! ¡Es una piedra preciosa! Y yo la amo. No hay diamante en el mundo que tenga semejante tamaño. ¡Es como un pequeño edificio! Es mi Jesús amado. Mi Salvador.

 

Anhelo con todo mi corazón que este librito te ayude a pararte sobre la piedra angular, este hermoso diamante que ha sido puesto como cimiento estable de nuestras vidas en este tiempo del fin. No desmayes. Él ha de rescatarte de las garras de Gog, ¡solamente si tú estás parado en la piedra angular – “corner stone” en idioma inglés! ¡Que Dios en Cristo Jesús ilumine tu vida a través de las páginas de este librito y te prepares a tiempo para ser tenido por digno de escapar de todas las cosas que sobrevendrán dentro de poco a todos los moradores de la Tierra!

 

Ricardo Claure P.
Siervo y Apóstol de nuestro Señor Jesucristo

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